lunes, 5 de diciembre de 2011
Rumbo al Super Bowl XLVI
miércoles, 17 de agosto de 2011
Tenis de élite
jueves, 21 de julio de 2011
Tres grandes 4's
Desde chico mi número favorito ha sido exactamente proporcional al dorsal del futbolista que más admiro.
Primero me gustó el 5, número que portaba Ramón Ramírez en la selección mexicana. Más allá de los goles de Zague o los vistosos uniformes de Campos, Ramón fue mi primer ídolo. Todavía no sabía mucho de tácticas o posiciones en el campo, pero me encantaba el desborde y la creatividad del nayarita. Después cambió su camiseta por una más acorde a sus funciones: la 7. Por mucho tiempo el cabalístico fue mi número preferido, hasta que Ramón se fue al América y el encanto se acabó. Lo mismo me pasó poco después con el 7 de Figo al fichar por el Madrid.
Allá por 1999, el futbol europeo me abrió las puertas de un juego más rápido y espectacular. El gancho fue el mundial de Francia 98 y específicamente los brasileños Ronaldo y Rivaldo. Uno jugaba en el Inter de Milán y el otro militaba en el Barcelona. Disfrutaba mucho de las jugadas de fantasía y de los goles de estos cracks, pero quienes más me llamaron la atención fueron los capitanes de dichas escuadras: Javier Zanetti y Josep Guardiola, ambos con el número 4.
Sólo pude admirarlo un par de temporadas en el Barça, pero fue suficiente para que Pep Guardiola se convirtiera en uno de mis grandes ídolos. Su ubicación en el medio campo le permitía ser un jugador que cubría muchos metros, tanto aportaba su cuota al ataque como ayudaba a la recuperación del esférico. Guardiola fue un jugador muy completo, conducía la pelota siempre con la cabeza en alto, tenía un gran toque y un buen disparo de media distancia. Lo que más recuerdo de él es su liderazgo, la manera en que ordenaba a todo el equipo y manejaba el vestuario. Virtudes que lo hicieron el gran técnico que es hoy en día.
Al Pupi Zanetti sí lo he disfrutado un buen rato en el nerazzurro. Básicamente, Zanetti representa mi jugador ideal, o más bien, el jugador que me hubiera gustado ser. El argentino es por demás versátil, su posición natural es la lateral derecha pero se desempeña de igual modo por la banda izquierda. En las últimas temporadas lo han probado en el medio campo, y tanto de contención como de volante ha hecho un trabajo extraordinario. Zanetti se ha ganado el apodo de “el Tractor” gracias a su resistencia y por arrastrar a sus rivales cada que se agrega al frente. A sus 36 años, el Pupi no sólo es titular indiscutible sino también el símbolo del Inter, equipo para el que ha jugado los últimos 15 años.
El tercer gran 4 en mi lista tenía que ser mexicano: Rafael Márquez. Desde que jugaba en el Atlas ya se le veían condiciones de clase mundial. Su paso por el Mónaco le hizo madurar y adaptarse al futbol europeo antes de fichar por uno de los equipos más grandes del mundo. En el verano del 2003, Rafa Márquez llegó al Futbol Club Barcelona, escuadra que empezaba una nueva era con Joan Laporta en la presidencia, Frank Rijkaard de técnico y Ronaldinho como estandarte. El Káiser de Michoacán no la tuvo fácil para hacerse un lugar en el once inicial, se tuvo que ganar la confianza del entrenador y el respeto de una de las aficiones más exigentes. Su calidad lo sacó a flote, Márquez hizo muy buenas temporadas al lado de Puyol en la defensa central, pero también tuvo grandes actuaciones jugando de contención.
Rafa se convirtió en uno de los mejores centrales del mundo: es férreo en la marca, sale jugando con trazos precisos y hasta mete goles de tiro libre. Su gran problema es su fragilidad. Las lesiones condicionaron su continuidad una y otra vez, y esta última temporada se vio relegado al banquillo por el joven Gerard Piqué. Márquez nos demostró en Sudáfrica que todavía tiene mucho que dar, por lo que seguramente saldrá del Barça para recuperar la titularidad. Espero se quede en algún equipo europeo de renombre y se resista a la tentación de la MLS.
Rafa se convirtió en uno de los mejores centrales del mundo: es férreo en la marca, sale jugando con trazos precisos y hasta mete goles de tiro libre. Su gran problema es su fragilidad. Las lesiones condicionaron su continuidad una y otra vez, y en su última temporada en el Barça se vio relegado al banquillo por el joven Gerard Piqué.
Sin duda, Guardiola, Zanetti y Márquez han sido tres jugadores que han causado un gran impacto en mí y en la forma en que veo el juego.
viernes, 13 de mayo de 2011
Sobredosis de FCB-RM

Cuando se confirmó que estos dos colosos disputarían cuatro partidos en tan sólo 18 días todo el mundo comenzó a especular con el morbo que suponía el duelo entre Messi y Cristiano Ronaldo, Guardiola y Mourinho, el futbol total contra la efectividad y el resultadismo. ¿Podría el Barça repetir la hazaña del 2009 ante su eterno rival, o el Madrid rompería con la hegemonía blaugrana?
La verdad es que era muy improbable que un equipo se llevara la triple corona, siendo ésta una lucha de dos pesos pesados con los mejores jugadores del mundo y dos entrenadores obsesivos en el estudio de la táctica y la motivación.
El calendario quiso que las cuatro batallas fueran de menos a más. Primero se jugó la jornada 32 de la Liga en el Santiago Bernabéu, partido que terminó empatado a un gol y que prácticamente le aseguró al Barcelona su título 21 de Liga. Este sólo fue un preámbulo, un round de estudio para medir al rival en los siguientes tres encuentros.
Tan sólo cuatro días después, se ponía en juego el primer título de la temporada: la Copa del Rey. Normalmente esta competición se demerita por ser la menos importante, pero teniendo al rival histórico enfrente esta copa tomó un valor enorme. La batalla en el campo del Valencia fue intensa, ambos equipos se batieron en un duelo sin tregua que se definió hasta el tiempo suplementario con un gol de Cristiano Ronaldo. El madridismo se alzó en júbilo y festejó un triunfo épico ante su más grande adversario.
De un momento a otro la situación había cambiado drásticamente, el Real Madrid se había repuesto de esa goleada 5-0 en noviembre del año pasado y ahora lucía como un equipo que había encontrado el antídoto anti-Barça con un planteamiento ultradefensivo y metiendo la pierna fuerte, el mismo estilo con el que Mourinho ganó el triplete con el Inter de Milán el año pasado.
No obstante, la derrota en la Copa del Rey de cierto modo le vino bien al Barcelona, le quitó toda esa presión de equipo invencible y de paso lo dejó con hambre de ganarle al Madrid en la Champions League.
Tras una intensa lucha de declaraciones entre los dos entrenadores se llevó a cabo la semifinal de la Liga de Campeones entre el Futbol Club Barcelona y el Real Madrid, la mayor tajada del pastel. Tuvieron que pasar nueve años para que catalanes y merengues se volvieran a enfrentar en esta misma instancia, curiosamente el marcador fue exactamente igual que en el 2002 (0-2 y 1-1) sólo que esta vez a favor del Barcelona.
En esta serie, Messi demostró por qué es el mejor jugador del mundo y condujo a su equipo hacia la final de Wembley. Sin embargo, ambos partidos estuvieron inmersos en la polémica arbitral que suponía ayuda para el conjunto catalán; polémica que José Mourinho, el Real Madrid y la prensa madridista magnificaron de una manera exagerada para justificar su derrota.
Es una pena que la guerra sucia entre declaraciones desafiantes, exceso de rudeza en el campo, simulación de faltas, alteración de videos, demandas y contrademandas ridículas por parte de los dos equipos haya ensuciado el entorno de esta semifinal tan anticipada.
Al final de cuentas, el maratón Barça-Madrid culminó muy igualado con dos empates y una victoria por bando. Ahora falta ver quién se queda con la Súper Copa Española que enfrenta al campeón de Liga contra el de Copa y se juega antes de que empiece la próxima temporada 2011-2012.